La contradicción "Roja y Verde". Joaquín Sagaseta.
Como un tornado, la crisis que estremece de los pies a la cabeza el sistema capitalista ha contribuido a unificar en la impugnación del propio sistema, en su globalidad, las distintas contradicciones que vienen reproduciéndose en prácticamente todas las dimensiones de la vida social.
La situación concreta está presidida, que no absolutizada, por aquella otra objetividad, desbordada de antagonismos que se asocia y representa como la contradicción roja, la que se desenvuelve en torno a las condiciones de trabajo, al trabajo como derecho, y a sus derivaciones: el desempleo, la protección social, las desigualdades, el salario, la legislación laboral... Justamente por la severidad de los antagonismos en el macizo central de la vida social, la “contradicción roja”, por su implicación inmediata en las condiciones de existencia, porque la conciencia social la determina la existencia social, por concernir a bienes de primera necesidad, porque no hay mayor extensión que la pobreza, el desempleo, la desprotección en los estados de necesidad, las desigualdades… esa contradicción, de ser la principal objetivamente, ha venido a serlo también subjetivamente, es la principal , es la que está en primer plano y es la que está desgranándose en nuevas y derivadas contradicciones: la fiscalidad progresiva, los servicios sociales, la sanidad y la educación pública -salario indirecto-, las pensiones, la vivienda...Ahí, ante todo, reside la fuente de esa impugnación del sistema en su globalidad cuya amplitud, base social y universalidad creciente no se conocía desde hace decenios. Todo apunta que este lugar que ocupa la “contradicción roja” se va a fortalecer al mismo compás que lo hace la exacerbación de la tensiones del sistema y a tenor de las políticas de cabecera de la derecha. Equivocarnos aquí, transmitiendo consignas, imágenes, o lemas que reflejan otros enfoques y prioridades seria el peor error. Con justicia o no, pero seguramente muy condicionado por la trayectoria, cuando menos equívoca, de sus agentes movilizadores principales, entre vastos sectores de la sociedad, la “contradicción verde” se percibe con tonalidades de acuarela, la “contradicción roja” con gruesos trazos de oleo. Ni que decirse tiene que la contradicción verde está o tiene que estar en el vértice de las ocupaciones de la izquierda, pero no es ni debe ser la que la califique, ni serlo, ni parecerlo. Contradicción verde y contradicción roja están fundidas objetivamente en la contradicción entre el desarrollo de la economía productiva, lo que se debe producir, la forma de producirlo y distribuirlo y el régimen de producción y distribución capitalista, pero es el lado de la contradicción que se refleja y abstrae en la conciencia social como “contradicción roja” el que está y tiene que estar en el primer plano. Debe ser así y debe parecer así.
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